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En Córdoba, la producción de garbanzos creció un 80%

HJl2qfh3ml_720x0El garbanzo tuvo un muy buena campaña. Un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba destaca que se cosecharon 140.000 toneladas en esta provincia, en donde se concentra la zona núcleo de un cultivo que también se siembra en Salta, Tucumán y Santiago del Estero, entre otras zonas. A nivel nacional, los especialistas en legumbres estiman -porque no hay cifras oficiales- que la producción llegó a 190.000 toneladas.

“La producción de garbanzo en la campaña 2016/17 fue la más importante de los últimos 7 años. En comparación con el ciclo anterior, el incremento fue del 79%. Esto se debe al aumento de la superficie sembrada, que creció un 69%, y de los rendimientos (un 4% más)”, precisa el informe de la Bolsa cordobesa.

En diálogo con Clarín Rural, el ingeniero Adrián Poletti, de la consultora Incrementar y experto en legumbres, coincidió en que la campaña fue excepcional. “Las lluvias acompañaron el ciclo del cultivo y los brotes de rabia de garbanzo, lo enfermedad más complicada, aparecieron a último momento, cuando ya se estaba por cosechar”, contó.

Por la fuerte demanda, además, la cotización del garbanzo es muy alta. Con un valor que oscila cerca de los 1.000 dólares por toneladas, la cosecha cordobesa -que ya se vendió- vale 145 millones de dólares (y la producción argentina más de 190 millones de dólares).

“Las cotizaciones son muy buenas porque Canadá perdió su cosecha y venimos de dos años de sequía en la India, otro productor clave. Además este año el volumen que produce Etiopía tampoco se volcó al mercado por la severa sequía en el Cuerno de África”, explicó Poletti.

El informe de la Bolsa cordobesa también señala que el segundo fracaso consecutivo en la cosecha de garbanzos en la India, que es el principal productor e importador de esta legumbre y el tercer exportador mundial, provocaron una fuerte presión sobre el mercado de garbanzo.

“Al punto que los precios de exportación desde puertos argentinos se incrementaron 59,5% entre octubre de 2015 y el mismo mes de 2016, siendo el mayor precio a cosecha que han recibido los productores argentinos en términos históricos”, precisa el informe de la Bolsa cordobesa.

Es probable que este escenario de precios influya sobre las decisiones de siembra e impulse la implantación de esta legumbre, cuya ventana de siembra se ubica entre mayo y junio. “Estimó que podría crecer un 30% y alcanzar las 110.000 hectáreas, incluso más”, destacó el consultor.

En Córdoba se concentra la zona núcleo del cultivo porque el ambiente es favorable para los garbanzos, hay productores innovadores que le encontraron la vuelta al manejo y se consolidó un importante grupo de investigadores sobre la genética y las variedades de esta legumbre, en el marco de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). También suma que muchos establecimientos cuentan con equipos de riego.

Pero hay otras zonas que tienen potencial. “Por ejemplo, el sur de la provincia de Buenos Aires cuando se desarrollen variedades resistentes a la rabia del garbanzo, ya que en esta región hay condiciones climáticas que favorecen la enfermedad en la etapa final del ciclo”, aseguró Poletti.

En los lotes cordobeses, el rinde promedio “en secano” fue de 24 quintales por hectárea y bajo riego ascendió a 30 quintales por hectárea. “Esta diferencia no fue tan pronunciada, si la comparamos con campañas anteriores, ya que en todos los departamentos los perfiles estaban con altos porcentajes de reserva de agua útil al momento de la siembra y las precipitaciones que se registraron durante el ciclo del garbanzo superaron al promedio histórico”, indica la Bolsa cordobesa.

Un factor que también influyó en los rendimientos es que la mayoría de los productores apostaron a la inoculación, para aumentar el número de bacterias fijadoras de nitrógeno (N) y maximizar el potencial de rinde de las plantas.

En cuanto a los problemas sanitarios, en septiembre se registró una incidencia media de gusano blanco en el departamento Totoral y en noviembre, casi en la cosecha, se reportaron incidencias bajas de fusarium, rabia e isoca bolillera.

La falta de estadísticas nacionales sobre la producción de garbanzo es un punto relevante para consolidar un cultivo que tiene una alta demanda a nivel mundial. “Es un problema porque dificulta la planificación y nos falta información para saber dónde estamos parados”, concluyó Poletti.

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