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Recomiendan estar atentos a la sanidad en trigo y cebada

Lucrecia Couretot, del INTA Pergamino, advirtió que los cereales de invierno están expuestos a hongos presentes en las semillas y en el suelo.

La experta en enfermedades del INTA Pergamino, advierte que hay muchos hongos presentes en la semilla que pueden transmitir enfermedades foliares, como también pueden hacerlo muchos hongos o patógenos presentes en el suelo.

Este año, los pronósticos hablan de un año más normal en cuanto a precipitaciones. Según la experta, eso plantea que habrá que “estar atentos, en un principio, a las manchas foliares, tanto en trigo como en cebada. Las manchas foliares más importantes son mancha escaldadura en cebada (hacia el sur, ya que precisa climas más fríos), mancha en red (la más importante en cebada y en trigo hacia el sur), y septoria y mancha amarilla hacia la región centro.

En función de condiciones ambientales y estado de los cultivos, Couretot recomienda realizar controles con fungicidas -mezclas de triazoles y estrobirulinas-, porque “hay que tratar de evitar que surjan problemas de resistencia de algunos patógenos a los fungicidas”.

En trigo, la experta dijo que también hay que estar atentos a la roya, por supuesto, incluso porque tienen un desarrollo más explosivo que las manchas.

Por su parte, Martín Riela, experto de la empresa Adama, recomendó “profundizar los monitoreos en el momento de inicio de la elongación de tallos, especialmente en variedades susceptibles. Para la aplicación de fungicidas como Custodia (Azoxistrobin + Tebuconazole), dijo que debe considerarse como umbral un 30% de incidencia para manchas y 5% royas”.

Y agregó que cuando se llega a hoja bandera del cultivo, la aplicación puede hacerse en forma preventiva con 700 centímetros cúbicos por hectárea más 500 centímetros cúbicos por hectárea de coadyuvante.

Fuente: Clarin Rural

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La Niña, una alerta amarilla para la campaña gruesa 2016-2017

El objetivo de este informe del Dr. José Luis Aiello director científico de GEA, es poner la señal de alerta en el  tapete, desmistificar una serie de emisiones y artículos que presentan a los fenómenos del Pacífico muy mediáticamente, oscureciendo su real importancia, y también expresar que hay herramientas disponibles para poder diseñar las siembras en la cosecha gruesa.

Una Niña, de la cual no se conoce su intensidad aún

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Si bien La Niña podría ser de tipo débil o moderada, la mayor “señal climática” que afecta a la producción agrícola de Argentina (y sur de Brasil) ya está marcando la tendencia de las lluvias en el período estival. Los modelos numéricos que pronostican las fases del ENSO (El Niño, oscilación del sur) están señalando la instalación de “La Niña”. El gráfico de barras, cuya fuente es el IRI (IRI, USA), muestra la probabilidad de aparición de las 3 fases del fenómeno y es claro ver “La Niña” tiene una alta probabilidad de ocurrencia. De hecho, para el trimestre octubre-noviembre-diciembre del corriente año el valor es del 74 %. Tomé dicho trimestre pues es el primero de los que afectarán a la cosecha gruesa nacional y “entraremos” bajo el efecto de una NIÑA, cuyo efecto físico es inhibir los flujos de humedad que el país recibe desde Brasil durante el período octubre-marzo (semestre cálido). Por ello, la intención del título de afirmar: “cosecha gruesa bajo alerta amarilla”.

Fig2_1La física del ENSO es muy complicada y los modelos de predicción de su comportamiento tienen un “skill” bajo si bien en la última década se ha avanzado mucho en sus resultados, y tenemos que tener presente que LA NIÑA es la fase ENSO menos deseable para el sistema de producción agrícola en Argentina. A modo de expresar numéricamente lo anterior, el mapa muestra el pronóstico de lluvias en parte del sudeste sudamericano para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, donde se observan probabilidades altas de transitar un evento seco en las zonas más importantes de Argentina y sur de Brasil.

Hay muchas cuestiones que en definitiva van a definir los reales patrones de lluvia durante el semestre cálido y éstas obedecen a los efectos regionales que aparezcan por bloqueos (secos y húmedos), comportamiento del Atlántico, frecuencia e intensidad de sistemas atmosféricos, alteraciones de flujos de humedad, entre otros.Estos no son pronosticables a largo plazo y conforman lo que denominamos volatilidad. Pero en la escala grande, en caso de que La Niña sea moderada “jugará” en contra, y es una señal a tener en cuenta.

En la gran escala, el efecto de las dos peores Niñas en la Región Pampeana

Cuando vemos lo que ha ocurrido en anteriores eventos NIÑA tomamos en cuenta los impactos negativos en los rendimientos de los cultivos de verano. Los últimos “recuerdos” nos llevan a las campañas 1988/1989 y 2008/2009 y, a modo de ejemplo, tomamos los análisis que hacemos (Elorriaga, grupo GEA), de cómo fue la distribución de agua útil en las campañas 1988/1989 y 2008/2009 (el lector puede referirse a los rendimientos obtenidos de soja y maíz en esas campañas). El resultado realmente “asusta”, pero esto no pasa por el miedo, sino por tratar de entender mejor lo que puede ocurrir, sin generar “escenarios catástrofes”, pues como expresé, al escenario Niña se le acoplan los efectos regionales que pueden amortiguar o incrementar los impactos, de hecho tenemos registradas todas las niñas, y algunas se han “portado bien”.

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¿Cómo se comportaron las 2 peores Niñas en la región núcleo?

La Niña 1998/99 actuó en su forma más severa sobre el 62% de la región núcleo. En cambio, en la 2008/09 se ensañó con en el NE de Buenos Aires, afectando en su mayor grado a un 37% de la zona. En ese evento, la anomalía en los alrededores de Rosario casi no se sintió, y sin embargo, a pocos kilómetros, desde Maciel hacia el norte hubo un foco de acción reducida, pero también de alta intensidad.

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Pero para saber esto fue necesario Identificar los eventos ENSO en los últimos 30 años, y hacer la representación de la distribución de agua útil y su anomalía, en cada caso. Cuando hay herramientas, o sea una red de estaciones meteorológicas, junto al diseño de algoritmos muy pragmáticos, se puede tener un cálculo estadístico de lluvia para el período crítico de necesidades hídricas en la zona donde el productor sembrará. Un buen ejemplo de ello, es, como se muestra a continuación, los desvíos que tuvieron en esa campaña las reservas, comparándolas con las estadísticas de los últimos 30 años, para el trimestre diciembre-enero-febrero. Esto es muy importante, aparte, porqué se puede repetir el método para distintas ventanas de siembra y considerar el riesgo para cada una de ellas. Esto es hacer agricultura de precisión, teniendo en cuenta la variable que más impacta en la producción: el agua.

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FUENTE: GEA – BCR

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“Hoy, en el mercado de trigo se exige cada vez más calidad”

En la siguiente entrevista, el asesor de la Federación de Acopiadores Leandro Pierbattisti advierte que el cereal argentino perdió terreno en materia de contenido de proteínas.

1 -¿De qué se habla hoy en Argentina cuando se menciona la calidad del trigo?

Antiguamente, al trigo cámara (estándar) argentino siempre se lo ha comparado con el ‘hard red winter’ americano, y hoy por hoy esa analogía no se puede hacer. En el mercado local hay un descuento o una prima entre un trigo cámara y un trigo de base 10,5 de humedad, con 12 por ciento de proteínas. Esa exigencia mínima es histórica porque tiene que ver con lo que exige Brasil. Pero hoy, para poder tener un trigo con 12 por ciento de proteína localmente es necesario “primarlo” porque escasea.

2- ¿El trigo argentino tiene un déficit de proteína?

La Argentina perdió terreno desde el punto de vista de la proteína. Pero hay destinos que no se contentan solamente con la proteína. Entre el 80 y 90 por ciento de la proteína tiene lo que se llama el gluten. Muchos compradores quieren saber qué porcentaje tiene de gluten esa proteína, y qué calidad tiene el gluten. La proteína es lo más fácil de medir, pero también se habla del W, que es la fuerza del gluten, su capacidad de ser tenaz o de ser extensible. Cuando hacés una pizza queres que la masa se estire pero que no se rompa.

3- ¿Cuál es el criterio de calidad que el mundo prioriza?

Hay años en que se exige un criterio y años en los que se exige otro. Entonces el productor se vuelve loco. La naturaleza cambia y hay años en que falta un parámetro u otro, y siempre se exige la calidad respecto al factor limitante.

4 -¿Cómo es el estándar actual en el mercado internacional?

Hoy en el trigo se exige cada vez más calidad por el ingreso de los países bálticos al mercado mundial. El mínimo exigido es más alto y Argentina hoy no está en un mercado de primas sino en un mercado de descuentos. Si no se mejora la calidad será difícil acceder a las primas. A nivel internacional te dicen que ese trigo de 12 por ciento de proteína es estándar, que no te lo van a primar porque Rusia tiene el mismo trigo y te lo ofrece 5 dólares más barato. La dicotomía que hay que resolver es que consideramos de calidad a un trigo que en el mundo, según lo que conocen del trigo argentino, es un trigo común.

5- ¿Hacia dónde deberían apuntar los productores argentinos?

La idea sería tener una cierta homogeneidad respecto a la calidad. Brasil es tan exigente como los mercados de Medio Oriente. La idea es privilegiar a Brasil por una cuestión de relación de proximidad y porque en Brasil tenemos la posibilidad de discriminar precio. A Brasil otro origen que no sea Argentina no le cierra, cuando tienen que salir a comprar trigo a Estados Unidos se enfrentan a un problema cultural, a fletes más caros, a impuestos aduaneros del Mercosur (10% del precio FOB)… A los brasileros les interesa el trigo argentino para corregir las incorrecciones de su propio trigo y de esa manera proteger a sus productores. En Sudamérica puede estar nuestra gran posibilidad. Es un mercado de 14 millones de toneladas que tenemos en la palma de la mano. En África Austral, África del Este y Medio Oriente tenemos que competir por calidad, no por precio.

6- ¿Qué obstáculos existen para que se defina un objetivo común en la cadena?

Me da la impresión de que en Argentina hay muy buen feeling entre la gente, entre los sectores, se discute mucho, pero no me da la impresión de que se debata. Es muy difícil en Argentina encontrar un consenso, hay una confusión entre el consenso y el interés individual.

FUENTE: Clarin Rural

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Cara y ceca del trigo, en el arranque de una campaña esperanzadora

La encrucijada está planteada para el trigo. Por un lado, la quita de las retenciones al agro, la eliminación de los cupos de exportación y la mejora en la relación entre el precio de los insumos (especialmente fertilizantes) y los granos tornó positivos los márgenes del trigo. Pero, por el otro, en algunas regiones las lluvias retrasaron la cosecha de soja y, a su vez, la siembra de los cultivos de invierno.

En este contexto, y de cara a esta campaña invernal, el reconocido especialista Daniel Miralles, docente de Cerealicultura de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) analizó cara y ceca de esta coyuntura.

“El trigo es un cultivo clave para el suelo, ya que mejora sus propiedades químicas y físicas, además de controlar las malezas. Su desaparición de las rotaciones trajo consecuencias muy negativas para el sistema, más allá de que en muchas regiones haya sido reemplazado por la cebada. Sin embargo, en este ciclo, esta adversa situación para los sistemas de producción se comenzará a revertir gracias a mejores márgenes para el productor y por la promoción de la exportaciones. Por lo tanto, se espera un aumento en la superficie y un excedente para exportar hacia los mercados tradicionales y otros nuevos destinos”, resumió el investigador.

Hacia adelante, y ya hablando técnicamente, dice que en una gran proporción del área triguera el ciclo arrancará con una excelente disponibilidad de agua, debido al año Niño que pasó, lo que asegura gran parte del rinde del cultivo.

No obstante, la disponibilidad de agua en varias zonas trigueras está al límite. Por eso, Miralles reconoció que si las napas llegan a ascender a menos de un metro de profundidad, todas las ventajas mencionadas se perderían.

Al respecto, el experto manifiesta que los suelos saturados perjudican a todos los cultivos de invierno, y en particular a la cebada, que es más susceptible que el trigo a la falta de aireación que provocan los excesos de humedad.

“El exceso de precipitaciones generó situaciones muy complejas en la mayoría de las zonas afectadas. Pienso que es importante estar alerta: si estas condiciones de excesos hídricos se prolongan se afectaría la siembra”, anticipa Miralles. Pero pareciera que esos fantasmas no están tan cerca.

Miralles afirma que cuando se arranca con condiciones de exceso hídrico, los cultivares de ciclo largo (que son los primeros en sembrarse) podrían cambiarse por otros de ciclo intermedio o corto.

Para el investigador, si bien esta situación no es novedosa, es necesario que los productores y los técnicos estén muy atentos para ajustar el manejo en el momento oportuno.

“La clave es tomar decisiones estratégicas para no perder potencial de rendimiento. De cualquier manera, desde el punto de vista climático, el futuro es más alentador, ya que para el invierno y la primavera el pronóstico prevé un año neutro (eventualmente, Niña), lo que reducirá el riesgo de excesos hídricos durante los períodos previos a la floración, que son los más dañinos para los cereales invernales”, finalizó el experto.

Fuente: Clarin Rural

Ear of corn against a field under clouds

Aumentaron los precios del maíz por las urgencias de los exportadores

Los precios del maíz argentino cerraron con importantes mejoras ayer en el mercado disponible local, producto de las urgencias de algunos exportadores, que necesitan completar embarques que deben partir durante los próximos días. Estas mejoras se dieron en una jornada que careció de referencia externa, dado que las pizarras de la Bolsa de Chicago permanecieron inactivas durante el feriado por el Día de la Memoria en los Estados Unidos.

Por maíz con entrega inmediata los exportadores pagaron $ 2.900 para las terminales de General Lagos y de Timbúes, $ 100 más que el viernes pasado. Fuentes del sector comercial no descartaron operaciones en torno de los 3000 por tonelada para casos muy puntuales y para entregas “súper cortas”. Según el cálculo de los operadores, durante la rueda se habrían comercializado unas 20.000 toneladas de maíz.

La tónica positiva también se reflejó en el puerto de Bahía Blanca, donde la demanda pagó hasta $ 2.850 por tonelada de maíz disponible, $ 50 más que el viernes. El alto nivel de las urgencias de los compradores quedó expuesto en la brecha vigente entre los precios propuestos por los exportadores y el valor FAS teórico, que ayer fue calculado en $ 2.477 por tonelada por el Ministerio de Agroindustria de la Nación.

En cuanto al maíz para entregas diferidas durante el segundo semestre del año, las ofertas se mantuvieron estables en un rango de 185 a 175 dólares por tonelada para la zona del Gran Rosario y para Bahía Blanca, pero retrocedieron de 175 a 170 dólares para Necochea.

Sin variantes se cotizó el maíz de la campaña 2016/2017, en US$ 165 para la zona del Gran Rosario; en US$ 162 para Bahía Blanca, y en US$ 155 para Necochea.

En el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), las posiciones julio y septiembre del maíz sumaron US$ 1 y 0,50, mientras que sus ajustes resultaron de 188 y de 185 dólares por tonelada.

Entre las razones que están complicando la gestión de los exportadores se destaca el atraso en el avance de la cosecha de maíz para grano comercial, que hasta el 26 del actual progresó sobre el 29,1% del área apta, unos 8,3 puntos por detrás del progreso vigente un año atrás.

Además, como factor virtuoso que alienta las ventas externas argentinas sobresale Brasil, que debe importar cereal para contener la escalada de los precios internos que afecta a los productores de porcinos y de pollos, y que está moderando sus exportaciones por la caída de su cosecha. En ese sentido, ayer el Instituto Mato-Grossense de Economía Agropecuaria redujo de 23,09 a 21,24 millones de toneladas su estimación mensual sobre el volumen de la cosecha de maíz en Mato Grosso, por “el impacto del clima seco sobre los cultivos”.

Soja y trigo

Los precios de la soja se mantuvieron sostenidos ayer en el mercado físico, dado que fábricas y exportadores pagaron entre 4.000 y 4.050 pesos por tonelada de la oleaginosa para la zona del Gran Rosario. Durante la rueda se habrían comercializado unas 70.000 toneladas de soja. La estabilidad también se registró en Bahía Blanca y en Necochea, donde el grano grueso se negoció a 4.050 y a 3.950 pesos por tonelada. Para Agroindustria, la capacidad de pago de la demanda fue de 3.969 pesos.

En el Matba, los contratos julio y noviembre de la soja subieron US$ 1 y 0,90, en tanto que sus ajustes fueron de 296,50 y de 303,50 dólares por tonelada.

Acerca del trigo, los exportadores volvieron a ofrecer $ 2.500 por tonelada condición cámara para Bahía Blanca; entre 2400 y 2450 pesos para la zona del Gran Rosario, y $ 2350 para Necochea, sin cambios. De igual modo, los precios del trigo de calidad oscilaron de 180 a 193 dólares por tonelada.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó ayer que durante la rueda los molinos pagaron de 2.500 a 4.100 pesos por tonelada de trigo, según calidad, procedencia y forma de pago de la mercadería.

En el Matba, las posiciones julio y enero del trigo aumentaron US$ 1,80 y 0,70, mientras que sus ajustes resultaron de 191,80 y de 170,50 dólares por tonelada.

Por trigo de la cosecha 2016/2017 los compradores volvieron a proponer ayer US$ 170 para la zona del Gran Rosario y para Bahía Blanca, y $ 165 para Necochea.

Fuente: La Nación

may_19

En dos años, las malezas resistentes aumentaron su presencia hasta 50%

Tener o no tener malezas resistentes y tolerantes no es lo mismo, su control puede costar entre U$S 50 y U$S 100 extra por hectárea, lo que afecta fuertemente la rentabilidad de muchos sistemas productivos, dejando a algunos debajo de la línea roja.

Como la prevención sigue siendo una herramienta eficaz y de muy bajo costo, es que resulta importante tener información acerca de qué malezas difícil hay en cada zona y así incrementar las medidas que dificulten el ingreso a un lote en cuestión.

Así, en el año 2013 la Red de Conocimiento de Malezas Resistentes (REM), una organización que pertenece a Aapresid, mapeó por primera vez las malezas resistentes y principales tolerantes de Argentina.

Esta información fue muy valorada y sigue siendo la referencia a nivel nacional. Dada la dinámica de las malezas, en el 2015 se actualizó esa información y se avanzó incluyendo las nuevas resistencias determinadas luego de 2013 y se diferenciaron mejor algunas especies que en la primera versión se incluyeron juntas.

En definitiva, este segundo mapeo abarcó 24 malezas en total, que incluye 18 biotipos resistentes y 6 especies tolerantes, lo que significa un 70% más de información. Los mapas incluyen información de 193 partidos y departamentos de 10 provincias argentinas, lo que representa prácticamente la totalidad del área agrícola del país. Para obtener esta información se consultó a 200 asesores y 15 referentes distribuidos en toda esta geografía.

Los mapas permiten ver la presencia de las 24 malezas en cada partido o departamento. En el ránking de las 10 malezas de mayor presencia se encuentran: rama negra, flor de Santa Lucía, sorgo de Alepo, capín, pata de ganso, chloris y trichloris, raigrás, borrerias, yuyos colorados y gomphrenas.

Pero los mapas permiten además comparar la situación actual con la anterior, de 2013, viendo el grado de avance de cada especie. Resumiendo esta información, se observa que la mayoría de las malezas mapeadas hay incrementado su presencia entre un 10 y un 50%.

Respecto a qué zonas empeoraron su situación, podría decirse que cada maleza tuvo un crecimiento diferente, moviéndose algo hacia al norte las que se ubicaban mayormente al sur, como el raigrás resistente, y hacia el sur las que se ubicaban en el centro norte, como los chloris, mientas que el yuyo colorado que se ubicaba mayormente en el centro-oeste del país se movió hacia el norte, el este y el sur.

Finalmente, queda claro que las malezas son un problema en toda el área agrícola del país, con diferentes gravedades y espectro de malezas entre zonas, pero con dificultades en todos lados. No obstante es importante recordar que si bien los mapas muestran una gran dispersión de las diferentes especies, esto no significa que todos los lotes estén infectados en una zona marcada con presencia, por lo que hay mucho trabajo por hacer todavía.

Por último, aunque ya tengamos presencia de una o más malezas difíciles en un lote, se debe seguir haciendo prevención para que no ingresen más malezas difíciles, ya que cada una es una complejidad y un costo mayor a afrontar y que resultará difícilmente reversible.

FUENTE: Clarin Rural

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Por las lluvias, “estimar la producción de soja será un desafío para los analistas”

Las lluvias que afectan a gran parte de la región productiva argentina constituyen un “evento climático sin precedente desde que se cultiva la oleaginosa” en el país, afirmó Sofía Corina, investigadora de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Entrevistada por el diario La Nación, la ingeniera agrónoma explicó que “fueron 20 días de lluvias continuas que arrojaron acumulados superiores a los 300 milímetros, un evento climático sin precedente desde que se cultiva soja en la Argentina”.

“En abril de 1991 las lluvias presentaron un patrón similar, pero el acumulado fue la mitad del registrado este año; como no hay antecedentes de eventos de semejante magnitud, es muy difícil calcular la producción final; de hecho, estimar la producción de soja será un desafío para los analistas”, agregó.

En ese sentido, reveló que “la mayor preocupación que recibimos de nuestros informantes es la pérdida de calidad de los granos obtenidos y la incertidumbre sobre su comercialización”.

Por ello, añadió, “los ingresos por parte de las empresas se verán disminuidos, no sólo por una menor producción unitaria, sino también por las erogaciones que deben enfrentar al obtener granos dañados”.

“Los productores hoy deben correr con los gastos en secado, logística, embolsado y con el castigo sobre el precio por la calidad del grano, e incluso estarán expuestos al posible rechazo de la mercadería”, precisó.

Y advirtió: “Otro tema no menor es el mal estado de los caminos. Todavía hay lotes en los que no se puede ingresar por el desastre que causó la lluvia en los caminos rurales”.

Con relación al grado de afectación de la calidad de la soja, indicó que “es muy importante y todavía no es posible mensurarlo con precisión; casos extremos que ponen en duda si se justifica o no su recolección”.

Asimismo, recomendó que “el período de almacenado sea el más corto posible hasta que puedan ser secados”.

Respecto de los rendimientos, consideró que “la región productora de soja por excelencia ya presenta una caída del rinde de 5 quintales por hectárea, sin contar el nivel de daño por pérdida de calidad”.

“En el caso del maíz de primera, las estimaciones de rindes reflejan una pérdida de 2 quintales por hectárea, dado que el cultivo puede soportar mejor las condiciones húmedas”, completó.

Corina concluyó que “se derrumba la expectativa de alcanzar una cosecha que se perfilaba próxima a los niveles récord obtenidos en la campaña 2015/16”.

“El temporal descolocó a los analistas y la incertidumbre acerca del nivel de producción final seguirá vigente hasta que se termine de cosechar”, finalizó.

FUENTE: Infocampo

abr_26

El agua cubre más de 7 millones de hectáreas

En la Pampa Húmeda hay 7.122.018 de hectáreas inundadas, según surge del análisis de una imagen satelital que realizó un especialista en esta materia.

El área comprendida incluye la totalidad de las provincias de Córdoba y Entre Ríos, mientras que en Santa Fe se analizó desde el paralelo 29.5° S hacia abajo, ya que el norte provincial presentaba nubes al momento de la imagen. Por otra parte, para Buenos Aires y La Pampa se analizó la situación al norte del paralelo 36°S.

Así surge del análisis que realizó para el diario La Nación productor agropecuario y especialista en tecnologías de drones e imágenes satelitales, Pablo Ginestet, quien evaluó una imagen del satélite Terra. Según se desprende de ese trabajo, en total son 7.122.018 las hectáreas afectadas por las inundaciones.

Provincias

La provincia con la mayor superficie inundada es Santa Fe, con 3.263.465 de hectáreas. En segundo término se encuentra Entre Ríos, con 1.642.507, y en tercer lugar aparece Córdoba, con 1.509.997. Entre las mayores productoras agrícolas Buenos Aires es la menos inundada: tiene 706.049 hectáreas en esa condición.

“La situación es muy grave, sobre todo en el centro y norte de Santa Fe, que son los lugares más críticos”, explicó Ginestet, que por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) se desempeña en la Comisión de Emergencia Agropecuaria a nivel nacional. Según el experto, en el área analizada, donde están 15 de los 20 millones de hectáreas que se siembran con soja en el país, hay situaciones “gravísimas, graves, leves y otras más leves”.

De acuerdo con un informe de Agricultores Federados Argentinos (AFA), una de las cooperativas agrícolas más grandes del país, las pérdidas se perfilan como más graves de lo estimado. Sus técnicos evaluaron lotes que se volvieron a cosechar tras el temporal de la primera quincena de abril y se encontraron con fuertes pérdidas. Según AFA, se perderán 8,7 millones de toneladas (casi 15% de la cosecha prevista) por más de $ 31.500 millones (más de US$ 2100 millones). Para esta cooperativa, con esa pérdida, la cosecha de soja será de 50,2 millones de toneladas.

Carlos Grosso, de VMV Siembras, explicó que muchos lotes de los mejores campos de la zona núcleo, donde están las tierras más productivas, no podrán cosecharse. Donde se aguardaban 4000 kilos por hectárea ahora no habrá nada. Además, serán muy fuertes las pérdidas donde se coseche.

“Toda la región que soportó este temporal perdió en promedio, como mínimo, 30% de peso (el grano de soja), más calidad y más desgrane. Son muy pocos los cultivos que se ven bien y muchos los que están afectados hasta en un 100%”, señaló Grosso, que cree que en todo el país podrían perderse al menos 10 millones de toneladas.

En este contexto, se multiplican los pedidos de más ayuda. El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, prometió ayer medidas “excepcionales”, en materia fiscal y crediticia, ya que reconoció que el dinero del fondo actual de emergencia agropecuaria, compuesto por $ 500 millones (ya se usaron unos $ 230 millones), no alcanza.

Respecto del tema crediticio, el diputado nacional por Entre Ríos, Jorge D’Agostino (UCR), reclamó soluciones a las autoridades nacionales. El diputado, secretario general del bloque radical en la Cámara baja, le solicitó al presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, la reprogramación de los compromisos crediticios por casi $ 1000 millones que los productores entrerrianos afectados mantienen con la entidad financiera. D’Agostino formuló el planteo a Melconian mediante una carta que entregó en su despacho. “El aparato productivo entrerriano y el tejido social están heridos de muerte por el agua. Reprogramar las deudas de casi $1000 millones con el banco a un plazo razonable no es la solución de fondo, pero sin dudas ayudará a que los productores se pongan de pie para reorganizarse tras la catástrofe”, expresó el diputado.

De acuerdo con un relevamiento del Consorcio de Experimentación Agrícola (CREA) La Paz, en el norte de Entre Ríos hay pérdidas totales de soja en 30% de la superficie, mientras que entre 50 y 60% de la superficie muestra pérdidas de calidad y rinde. También hay pérdidas en hacienda y arroz; roturas de represas y caminos que quedaron intransitables por semanas. Allí calculan en más de US$ 75 millones las pérdidas en soja.

Fuente: Noticias Agropecuarias

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Campos de media provincia, complicados

San Francisco, Marcos Juárez, Río Tercero. Los cientos de miles de hectáreas de campos inundados en Córdoba impactarán en las economías regionales por las pérdidas que generan en la actividad agropecuaria. Es una de las consecuencias, con efectos inmediatos, que dejará el agua.

Numerosos tambos del sur y del este provincial llevan grandes volúmenes de leche perdida por no poder retirarla a tiempo. En los campos bajo agua, los cultivos se tornan inexistentes, y, aun en las zonas donde no se registran inundaciones, los 14 días continuados de lluvia justo en tiempo de cosecha de soja reducen la calidad y el rinde de los granos. El agua, siempre esperada como socia por los productores, se transformó esta vez en adversaria.

En los pueblos de las zonas más afectadas ya ven las consecuencias. Sandra dal Bo, intendenta de Cavanagh, en el sudeste cordobés, que lleva más de dos meses inundado, comenta que la emergencia le genera más gastos a la comuna, a la vez que baja su recaudación.

Noreste y sudeste

Javier Casineri, presidente de la Sociedad Rural de San Francisco, indicó que la situación del campo en buena parte del departamento San Justo “es desesperante” y que “ya son enormes” las pérdidas económicas. “Hay productores que se inundaron el año pasado y esta vez tienen el campo bajo agua otra vez”, apuntó.

Muy pocos pudieron empezar a cosechar antes de la seguidilla de lluvias. La mayor parte quedó por levantarse. “Pero la situación es alarmante. Hay soja en la que el grano ya brotó en la planta y no sirve para nada”, apuntó Casineri. “Algunos propietarios el año pasado tuvieron pérdidas del ciento por ciento y ahora van por el mismo camino. A los tambos les va igual o peor, sin caminos para sacar su producción”, comentó. “El panorama también es complicado para los que crían ganado; el que puede moviliza animales a otros campos”, indicó.

Ayer, en la zona más afectada (Arroyito, La Francia, El Tío, Morteros), productores y vecinos reclamaban, cada vez a más viva voz, por la falta de canales que lleven los excedentes hídricos rurales hacia ríos o a la laguna Mar Chiquita, sin que deriven por los campos y amenacen a los pueblos.

Hacia el sudeste del mapa provincial, en el departamento Marcos Juárez, la situación no es menos preocupante. La Comunidad Regional, que nuclea a los municipios y comunas de ese departamento, decretó la “emergencia hídrica, vial y económica”, y estimó que, de su millón de hectáreas productivas, el 25 por ciento está bajo agua. En algunas casos, la inundación rural se remonta aquí a tres meses. El área más complicada es la que rodea a Corral de Bustos, Isla Verde, Cavanagh, Guatimozín y Arias.

El presidente del Centro Comercial e Industrial de Marcos Juárez, Jorge Battigelli, comentó que, por el mal clima, el movimiento económico que genera el campo se va retrasando. “Cualquier baja en la cosecha es para nosotros un impacto enorme, que repercute en casi todos los rubros”, dijo.

Con varias rutas cortadas, la logística en esa zona se complica. Los camiones deben hacer recorridos más largos para llegar a destino, lo que encarece el costo del flete, por ejemplo.

En el centro

Aun en regiones que no se han inundado, los 14 días seguidos de lluvia impactan justo en el momento de la cosecha gruesa. Pedro Carranza, titular de la Federación Agraria de Río Tercero, trazó el panorama como “bastante negativo” para una zona en la que no se ven campos bajo agua y que, hasta hace dos semanas, avizoraba muy buenos rendimientos agrícolas.

Tras aclarar que es prematuro para hacer evaluaciones precisas, dijo que preocupa que, con la mayor parte sin cosechar, “se ve ya la apertura de las vainas de la soja, con caída de granos”, lo que implicará una baja en el rendimiento, además de una merma en la calidad por la excesiva humedad. Carranza citó que en esta época el deterioro de la planta se percibe día a día y advirtió que, por el estado de los caminos, “aun si dejara de llover, harán falta varios días de sol para poder retomar las cosechas”.

El Gobierno provincial declaró la emergencia agropecuaria para varias regiones del centro, este y sur provincial.

Fuente: La Voz del Interior

abr_8

Soja: 10 claves para el manejo de malezas

Aunque la siembra del cultivo de soja comience hacia primavera-verano, el éxito en el manejo de las malezas se inicia mucho antes. Por eso, las decisiones que se tomen con tiempo serán fundamentales para comenzar a delinear el futuro del cultivo.

Por eso, desde la Red en Conocimiento de Malezas Resistentes (REM), de Aapresid, elaboraron un informe con 10 puntos clave para el manejo de malezas.

1- Pensar en el sistema y no sólo en el cultivo presente.

Si bien el foco puede estar puesto en el manejo de un lote destinado a soja, no debe perderse nunca de vista que este cultivo se encuentra dentro de un sistema de producción. Por eso, debe estar acompañado de otros cultivos y por eso el manejo debe hacerse pensando en varios años; no solo en una campaña.

2- Elegir variedades con resistencia o tolerancia a herbicidas.

Ya enfocados en soja, se debe decidir, en función de las malezas que presenta el lote, cuál será el herbicida requerido y seleccionar las variedades con resistencia o tolerancia al mismo.

En la actualidad, ésto se limita a variedades con resistencia a glifosato (RG) y variedades con tolerancia a sulfunilureas (STS).

3- Realizar un manejo cultural: ¿ofensivo o defensivo?

El manejo cultural incluye, entre otras prácticas, la elección de la fecha de siembra, la distancia entre surcos, la densidad de siembra, la estructura de la planta y el grupo de madurez, por ejemplo. Debe tenerse en cuenta que, cuanto mayor es el problema de malezas presente en el lote, mayor es la necesidad de combinar dichas variables defensivamente, para que el cultivo se “defienda” de la maleza.

Pero en los lotes en los cuales no hay una alta presión de malezas difíciles, es factible ir hacia un manejo ofensivo.

4- Hay que que pasar el invierno.

Para lograrlo, hay dos grandes opciones. La primera es el barbecho químico, haciendo las aplicaciones que sean necesarias. La segunda opción es incluir un cultivo de invierno, para cosecha o de cobertura. En cualquiera de los dos casos, el objetivo es buscar que el cultivo compita con las malezas que intentan nacer en esta etapa del año. Sea cual sea la opción adoptada, lo importante es no “dejarle libre la cancha” a las malezas.

5- Sembrar limpio.

Es fundamental sembrar sobre un lote limpio. Aunque parece algo sencillo de comprender, el no cumplimiento de esta premisa es la principal causa de lotes “sucios” con rama negra, por ejemplo.

Asegurar que el lote esté sin malezas puede requerir, en ciertas situaciones, retrasar algunos días la siembra, pero ésto es siempre preferible a lidiar con un lote infestado hasta la cosecha.

6- Bajar la presión, con herbicidas preemergentes.

Son una herramienta indispensable para disminuir los flujos de emergencia de malezas.

Su utilización tiene dos consecuencias indirectas de importancia. Por un lado, da tiempo para realizar la siguiente aplicación, cuando sea necesaria. Por el otro, asegura la efectividad del herbicida posterior, que se encontrará con menor cantidad de plantas a controlar.

Los preemergentes le dan “aire” al cultivo en los primeros estadíos, y actúan disminuyendo el banco de semillas.

7- Cosecha de malezas.

Usualmente no se piensa en la cosecha como un momento para el control de malezas. Pero lo es, y cada vez más. Por un lado, porque al limpiar la máquina antes de ingresar al lote se previene que entren nuevas especies problemáticas. Por otro lado, si tenemos manchones de malezas problema, es conveniente no cosecharlos, para evitar su dispersión a otras partes del lote y a los que se cosecharán a continuación.

8- Monitoreo, monitoreo y más monitoreo de los lotes.

Ninguna de las decisiones anteriores pueden tomarse sin un adecuado monitoreo. Esto implica ir periódicamente al lote, recorrerlo y anotar lo que se observa. Además de permitir tomar la mejor decisión en cada momento, esta práctica facilitará la planificación de futuras campañas, ya que aportará información detallada de cada lote.

9- Rotación y/o mezcla de principios activos.

Para disminuir los riesgos de generación de resistencia a herbicidas es indispensable rotar y/o mezclar herbicidas con diferentes modos de acción, sobre las mismas malezas. Esto que, a priori, parece bastante sencillo, no lo es tanto. Es preciso prestar especial atención a los modos de acción que corresponden a cada herbicida y ver qué malezas controla, para tratar de estar combatiéndolas con al menos dos modos de acción diferentes.

10- Hay diferentes tipos de aplicaciones de productos.

Un herbicida, a determinada dosis, puede aplicarse de muchas formas. Puede variar el tamaño de gotas, los coadyuvantes, las condiciones ambientales, el estado de la maleza, la calidad del agua, por citar algunas cuestiones influyentes. Las aplicaciones de herbicidas que se vienen realizando son cada vez más costosas, lo que amerita prestarle suma atención a la forma en que las moléculas de herbicida llegan al blanco y cumplen el objetivo dispuesto.

Para lograr resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes. Y para eso hay que empezar los antes posible.

FUENTE: CLARIN Rural